viernes, 9 de diciembre de 2011

El último censo internacional.

EL ÚLTIMO CENSO INTERNACIONAL (POEMA RECIÉN TERMINADO... AGUARDA REVISIÓN)
de Lucía A. Folino, el jueves, 8 de diciembre de 2011, 22:47

EL ÚLTIMO CENSO INTERNACIONAL.



El último censo internacional

arrojó al 8 de diciembre del 2011

un resultado de 6.748 poetas vivos.

Si consideramos que cada uno de ellos

escribió (alrededor de) diez poemas

en un año,

diremos que se han gestado 67.480 nuevas obras.



A razón de catorce versos

cada una…

(promediando en más y menos)

La cuenta necesita procesadora

mas, no es difícil:

Se echaron a rodar

944.720 versos.

Considerando que cada verso,

libre o medido,

tiene una constante

eneasilábica (no digo endecasilábica

porque pongo a cocer

a los alejandrinos

junto con los pentasílabos),

continúo con la abstracción…

Considerando que cada verso,

libre o medido,

tiene una constante

eneasilábica

se han utilizado,

multiplicando el total por nueve,

para que se me entienda,

son 8.502.480 sílabas

que la lírica gastó

para socorro del amor,

del odio,

de la herida rencorosa,

de la guerra y la paz,

de las tiernas madrecitas,

de la muerte inexorable,

y un puñado de temas

-incluyendo la luna y el rock and roll-

que sobran los dedos de las manos

para enumerar.

O sea,

si tenemos 8.502.480 sílabas

asignando a razón de dos letras

por cada fonema

serán emergentes del cómputo:

17.004.960 letras.

La raíz de esa exorbitante cifra

es 4.123,707 y… período indefinido

por cuanto multiplicando

este valor

por sí mismo

nos sigue faltando 1

-uno que no somos nosotros-

para alcanzar la auténtica perfección

aritmética

en su ritmo, aroma, forma y astucia.

Para el caso es aceptable

el redondeo.

No parece esconder una trampa

la omisión de algún dígito

en cuarto lugar de la escala

después de la coma.

Aunque siempre que hay un retaceo,

se escatima la verdad,

se manosea el verbo mayúsculo,

se ofende a las Musas

que se empeñan,

ardorosamente,

en amamantar ideales

de Amor y Belleza,

Superación,

Justicia y Libertad.

Lo básico para la supervivencia,

podríamos aventurar.



Entonces,

Obtenemos que 4.123,707

al cuadrado

son casi 17.004.960

letras nuevas

que fueron dadas a la luz

en poesía.

Mejor dicho:

Supongamos que la estimación

ha sido pertinente

y no hemos errado demasiado,

en cuanto a la febril actividad

de los maestros de la pluma.

Ajam.



¿Qué más tenemos por aquí?:

que 17.004.960

sin adición, sino que divididos

por 28 letras del abecedario

nos indica

que se han repetido las pelotas,

-estadísticamente hablando-

607.320 veces

cada letra.



a, b, c, d, e...



Tú ya sabes como continúa la cuestión.

Lo diremos en criollo:

Qué exageración.

Qué guasada.

Qué suplicio más ofensivo.

¿A ningún poeta se le ocurrió

inventarse un sonido nuevo?

¿Agregarle una letrita aunque más no sea

a este alfabeto enclenque,

que va perdiendo ce haches y eñes?

Profecía augurada,

dado que el inglés ganó la batalla,

por culpa manifiesta

de los señores poco caballeros

y señoras poco damas

que resignaron escrúpulos

a tasa de cambio en paraísos fiscales

y acabaron

con el sueño

de la Liberación de los pueblos.



Aaaaaaaaaaaaaaaaaaa

Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa



Cuánto dolor.

Qué gran dolor.



Mientras que ellos siguen usurpando,

desplumando,

robando

y cagándose de risa

de nosotros.

Yo

(uno, una)

malverso versos

Primero:

para romper con las reglas

de presunciones simétricas

que hice al comienzo.

Segundo:

Para tirar por los suelos

mis cálculos extraños

y atajar mis peores pronósticos

de miedo.

Tercero:

Para calmar mi ansiedad

de mandarlos al carajo

arrastrando esos funcionarios por la vía pública

como presas caídas en combate

y poniéndolos a parir

en una cárcel de alta seguridad.

Cuarto:

-Last but not the least-

Para demostrar a mis futuros jefes

que soy bastante buena en matemáticas,

y que como tarde o temprano

tendré que exiliarme

de este apestoso régimen

de tiranía latinoamericana,

buscando un poco de aire fresco

-a sabiendas de que en todo el planeta

se cuecen habas verdes-

me darán un empleo de contable

para asegurarle a los bancos

que sus mejores clientes:

los dictadores y demagogos,

los capos del crimen organizado,

los estafadores,

los pederastas,

las putas,

los secuestradores

y los ladrones de guante blanco,

van a estar conformes

con el servicio financiero

que se les preste.

Me pagarán un sueldo de hambre.

Es verdad.

Se resentirá mi independencia

pero seré una mileurista feliz

de no estar fregando la mugre

de los ejecutivos y emperadores

de la nobleza oligárquica

en mi país.

Lo haré directamente

en la cuna

de nuestra antiquísima civilización

rodeada de palacios, iglesias y teatros

de tradición y estirpe.



Doce horas diarias,

con derecho a vacaciones pagas,

en el cuarto compartido

del piso rentado,

durante el resto de mi vida,

y hasta con un magro aguinaldo

para gastar en las Navidades,

si los payasos de turno

no ordenan lo contrario.

Agradeciendo que me amparen

como inmigrante que soy.

Tendré un empleo de escritorio.

Haré todo tipo de operaciones

comerciales,

en persona,

por teléfono,

por internet

o computadora,

al más alto interés de plaza.

Con el rédito añadido, de

no tener que tocar el dinero,

que es sucio, hostil

y mancha las uñas esculpidas

con su negritud.

Total,

una es menos que uno,

solo

un período de una raíz que no entraba

en las pantallas

de la calculadora de bolsillo.

Los gerentes, chochos.

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