sábado, 22 de agosto de 2009

Dulce sueño mío

DULCE SUEÑO MÍO.

Todo se ha ido esfumando.

De repente ha pasado el mundo

en su carroza de espejismo,

el mundo que ha cegado nuestros ojos.

El cielo está ahora gris de nubes tormentosas.

El ruiseñor bosteza

y trece rosas rojas

duermen

el infinito ensueño

de la resurrección.

La luna aletarga esta noche

con su tibieza de ángeles.

Presiento el paraíso

como una despedida de solteros,

donde bailamos juntos

y embriagados

la milonga del rastro perdido,

hasta que la aurora remonte el vuelo

del torvo amanecer.

La quemadura del tiempo

deshabitado y baldío,

angustia a quienes no han podido

subrayar el estribillo

con cuchillo de plata.

Nos vamos, ruinoso sueño mío,

¡Las horas que gastamos

sacando punta al lápiz!

La bruma, atribulado sueño mío.

Las tinieblas, el caos, la linterna,

el estereotipo de las escaleras.

El cochero está batiendo palmas

La puerta, entreabierta,

No te alcanzo, perfumado sueño,

engañoso sueño,

la herrumbre de la aldaba,

el lagrimal herido, la cerradura rota

la zona escampada entre difuminados ocres,

las líneas paralelas, los relinchos lejanos.

Nos vamos,

dulce sueño mío.

Acaso

nos volveremos a ver

en un cruce de sórdidos andenes.

Profanaciones ( poema mixto )

There are so many human words

in the animal planet,

so many sentences, no sense.

We don´t know how

to keep them out from profanation.

Otherwise,

you can´t give her

your heart

without a kiss

without a touch of desacration.

Debes amarla.

Simplemente amarla.

Just love her.

Quítate la divina echarpe roja,

cualquier cosa es motivo para un brindis

anímate a seducirla sin palabras,

regálale un caballo de mar

en una burbuja de champagne rosado.

Descarta

las profanaciones del ermitaño,

sus barquinazos.

Just love her

in spite of words.

la desazón

LA DESAZÓN - PARODIA DE LA RENCOROSA DE BENJAMÍN PRADO POR LUCÍA FOLINO
Escrito por: Lucía Angélica FOLINO el 09 Ago 2009 - URL Permanente
LA DESAZÓN.


PARODIA DE LA RENCOROSA.



Para ti que disfrutas de la injuria que hiere

donde llaga la carne

donde todo es dolor.


Para ti que me juzgas

como un rey sin corona, como un dios

que ha olvidado que es un hombre mortal.


Para ti se reservan los posos de la sombra.


Yo que viví en un mundo de creencias ingenuas

y vuelos sin regreso,

sé que no existe paz para tu guerra,

No habrá memoria de luz en quien nunca hubo afectos.


Adonde vas a ir

sin piedad sublimada entre tus cuencos,

si tu única victoria es el ser indiferente,

si tú vives

como

quien

para

guardar

la suerte

liga el

carro al rocín ganador de antemano

(y apuesta al caballo del comisario).


Para ti

son los culos abiertos en la tierra,

en la noche de premios y castigos.


Para ti en cuyos ojos

se leen los amparos

se clavan las espuelas de la envidia.


Para ti se ha inventado lo mediocre.





(Parodia de La rencorosa de Benjamín Prado)

contraluces

CONTRALUCES.


para ***




Mil miradas te escudriñan

cuando está despierto el demonio que habita en tu cuerpo

con su apariencia de ciervo penoso

y su piel de Belcebú avejentada.

Mil labios murmuran

porque tu corazón esconde cualidad de guerrero medieval.

De todo padeció- dicen.

Es más sagaz que un lince- maldicen.

Ella es su víctima- gruñen.

Te muestras tan impávido como intransigente.

Desproporcionadamente turbio

vives cerca de las nubes,

como en una película porno australiana,

cuando viajas cada noche

a iluminar mi habitación con tu contracolor ruinoso

sin dispensa papal de santo matrimonio.

Flácido como eres,

apareces brutal y verdugo
asesino serial y demacrado,
que va paseando su esqueleto
desnudo y sibilino
en horarios impropios de la madrugada,
entre sombras crispadas en cama ajena,
harto de ser

un gratuito carroñero fortuito,

usurero de crimen y castigo,
o un león zahareño,
hastiado de andar hastiado de tinieblas.


Pero... al verte en faena,
tembloroso,
con tus 60 años a cuestas,
chorreando tinta negra de tus cabellos blancos,
me das escalofríos,
calosfríos fríos,
resfríos frugales y conyugales.

Disimulo el asco
a mis 22 recién cumplidos,
dulce y bonita
yo, la niña decente,
la redentora,
la de los senos erectos y juveniles
que parecen desconocer la turgencia
de haber sido amados por el hombre;

yo, la luz de tus ojos,
limpio tus vómitos de borracho,
seco tus babas de fétida saliva
y conteniendo la respiración
me inclino de rodillas ante tu abultada billetera.

La he engañado- dices.
Sonríes con lascivia
y gozas mi vida de muchacha
a expensas de un simulado peregrinaje
en la imprudente hora del amanecer
en la que concibo virginalmente
un vástago tuyo,
lo que es admirable desde todo punto de vista,

un pequeño monstruo igual a ti
convulso e impotente,
mientras cruzo la línea blanca que consumo obligada
en tanto nos alejamos del espacio real,
y pides perdón a Eros por mi ingenuo pecado
de ambición en el tiempo presente

donde los deseos se figuran cumplidos,
porque no habrá más futuro que tu herencia:
en cuanto consiga el certificado de casamiento
no hará falta que repita el vía crucis.


Beso tu húmedo prepucio
con profesionalidad aséptica,
Abandono el nido como una garza real
radiante, esplendorosa.
Y cuando te vas,
arrojo las sábanas al piso
en un cuarto donde la cucaracha más pequeña
es más grande que los botones
de tu sobretodo de Escribano.

Oda al sánguche de salame y queso.

ODA AL SÁNGUCHE DE SALAME Y QUESO.

Dulce sánguche
de salame y queso.
Con qué satisfacción
sublimas
nuestra hambre.
Los caldillos de congrio
te envidian.
El sushi,
el canapé,
la bagnacauda,
te coronan
de Rey.
Eres
Hombre y Mujer
en tu fina textura:
el queso,
el salame,
la Pan
que lleva en su vientre
ejércitos de miga
desafiando
lingüísticas ancestrales.
Descuellas
con esa carne
picada
entre las grasas,
en el culto
de lo lácteo
amaestrado,
que se entrega
al ayuno
y al espasmo
de ubres ordeñadas;
y trigales
que dan
austeramente
el grano y el trabajo
del olvidado campo
en las ciudades.
Desde una cesta humeante
y sencillita
aromas la verdad
de tus entrañas.
¡Oh sánguche,
rendido y casquivano,
de Eros descendiente!
Con tus afrodisíacas
ptialinas
en la retaguardia
esperas detonar en la lujuria
de una noche de sexo y mesa fría,
le calmas el dolor a los enanos,
no cobras el placer a los gigantes.
Los sentidos
se alteran en tu regazo
salame, queso, salame.
Pan con pan.
No requieres artilugios
de mayonesa
o mostaza,
ni castañas de Cajú
ni canela de la India;
solo manos artesanas
que te amasan,
perfilan
y aderezan
con su frugalidad
de vino de almacenes.