lunes, 22 de junio de 2009

poema de repentizaciones de repente

endemientras chupabas


mi sangre de cocido cangrejo tropical.



Al perder el orgullo he perdido todas mis sintaxis gramaticales.



La huida fue el principio de tu partida.



Jamás será posible lo que nunca jamás fue posible o imposible.



Después de varias noches de vigilia

el insomnio deja de ser privilegio de los dioses.



Es difícil aceptar lo que nuestra alma sabe de antemano.



Cuenta la leyenda que  Daniel que Nabucodonosor dijo: nací siendo hijo de don nadie, fui un rey de excelsa majestad en Babilonia y Esagila, padecí por mi soberbia y hoy, alabo, exalto y glorifico al Rey de los cielos. Daniel era un relator de ficciones. Nabucodonosor no existía sino en su imaginación, que lo construyó a imagen y semejanza. Daniel fue hijo de don nadie, por sus cuentos fue un profeta y acabó alabando, exaltando y glorificando al Rey de los cielos. El Rey de los cielos nació siendo hijo de don nadie, fue rey de Judea, y fue crucificado por alabar, exaltar y glorificar al Rey de los cielos. Más hubiera convenido a estos hombres, reconocer que también son hijos de mujeres de don nadie y que no hay imperios sin la creación del seno materno. En el vientre de una madre reside Dios. Porque Dios es un ser contruido de amor, no de posesiones, conquistas o soberbias.



Dijo Blas de Priene, uno de los siete sabios de Grecia a sus conciudadanos: Llevo todo lo mío conmigo, cuando oyó croscitar a los cuervos que avanzaban desde Ciro. ¿Qué llevará tu obnubilada existencia a la orgía definitiva?

No hay comentarios: